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jueves, 27 de marzo de 2014

Voyager, fuera del sistema...........

Una antigua nave espacial llamada Voyager 1 aún nos sigue enviando señales a una distancia de vértigo, casi 37 años después de su lanzamiento al espacio.

Voyager 1, el objeto artificial más alejado de la Tierra

La nave, lanzada el 5 de septiembre de 1977, ha sido el primer artilugio construido por el hombre que ha entrado en el espacio interestelar, es decir, fuera de los dominios de nuestro Sol. Concretamente, en agosto de 2012, los científicos que participan en esta longeva misión anunciaron que la sonda espacial había salido de la heliosfera, que es una burbuja que rodea a todo el Sistema Solar y el lugar donde llega el campo magnético y el viento solar. Fuera de este espacio, el viento de otras estrellas se mezcla con el nuestro y entramos en un espacio de nadie. Voyager 1 ya lo ha alcanzado y se introduce en las profundidades del espacio a 20.000 millones de km. Plutón en su máxima distancia con respecto al Sol se encuentra a 7.300 millones de km.

Voyager 1 aún sobrevive a su viaje espacial, gracias a tres generadores termoeléctricos de radioisótopos que convierten el calor de la desintegración radioeléctrica del plutonio en electricidad.

Pero la energía no es eterna en la nave y la pila nuclear comenzará a agotarse en el año 2020, dejando así de funcionar el primer aparato de la nave. Para el año 2025 se agotarán todos los recursos energéticos y todos los equipos de la nave se apagarán. Ya no habrá conexión con la Tierra, ni estudios ni resultados científicos, pero la sonda continuará su trayectoria, sin ayuda humana. A pesar de ello, no quedará como un deshecho, pues porta información por si alguna inteligencia extraterrestre da con ella, aunque es extremadamente difícil, debido a lo reducido de la nave y la inmensidad del espacio.

Es la nave más veloz (57.000 km/h) y la que más lejos se encuentra de la Tierra. Sobrevoló los planetas Júpiter y Saturno. El 5 de marzo del lejano 1979, alcanzó su máxima aproximación al planeta Júpiter a 278.000 km del mismo, enviándonos imágenes inéditas y de gran resolución, nunca antes vistas. Tiene la potestad de ser la primera nave que pudo ver las primeras erupciones volcánicas en otro mundo que no fuera la Tierra, en el volcánico satélite Ío de Júpiter.

El 12 de noviembre de 1980 alcanzó el planeta Saturno, fotografiándolo a la mitad de distancia que lo hiciera con Júpiter. Se centró principalmente en el sistema de anillos y el satélite principal, Titán, un mundo con atmósfera de metano y nitrógeno, con lagos de estos elementos, un lugar que muchos científicos asemejan con las condiciones primigenias que dieron lugar a la vida en la Tierra. Los científicos que conducían la nave tenían tanto interés por Titán que la sonda se acercó a solo 6.500 km del satélite, esto hizo que la nave saliera en otra dirección, hacia el norte del plano por el que orbitan los planetas, ya que su misión se debería extender hacia los planetas Urano y Neptuno, pero fue su gemela Voyager 2 quien hizo ese trabajo, pues los planetas gigantes tenían una posición especial en el espacio que no se repetiría hasta dentro de 175 años.

Voyager 1 lleva un disco de oro con sonidos e imágenes de la vida en la Tierra, saludos en 55 idiomas y música de diferentes culturas, toda una información para supuestas civilizaciones extraterrestres.

Tardará aún varios siglos en llegar a la Nube de Oort, una hipotética nube en forma de esfera que se encuentra entre 1 y 2 años luz del Sol y que contiene los desechos de la formación del Sistema solar, en forma de cometas y asteroides, que se cuentan por millones.

Aunque la velocidad a la que va nos pueda sorprender, no pasará “cerca” de una estrella hasta el año 40.272. Lo hará a 1,7 años luz de la misma (1 año luz equivale a 9,5 billones de km). No obstante, no va dirigida a ninguna estrella en concreto, sino orientada según salió del sistema de satélites de Saturno, hacia el centro de la galaxia.

Voyager 1 llevará por siempre el mensaje de la humanidad al Cosmos, con su disco de oro llamado “Sonidos de la Tierra”. No obstante, dentro de algunos años, la sonda espacial quedará muda y no emitirá ningún tipo de radiación, por lo que dificultará que esta botella con un mensaje lanzado al espacio sea localizada por inteligencias extraterrestres.

Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla) y presidente de la Asociación Astronómica de España.

El Disco de Oro
Ambas naves espaciales Voyager llevan un saludo a toda forma de vida, en caso de que se encontró. El mensaje es llevado por un disco fonográfico - un disco de cobre chapado en oro de 12 pulgadas que contiene sonidos e imágenes seleccionadas para representar la diversidad de la vida y la cultura en la Tierra. El contenido del registro se seleccionaron para la NASA por un comité presidido por Carl Sagan de la Universidad Cornell. Dr. Sagan y sus colaboradores reunieron 115 imágenes y una variedad de sonidos naturales. Para ello se añaden las selecciones musicales de diferentes culturas y épocas, y saludos hablados de personas de la Tierra en cincuenta y cinco idiomas.

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