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jueves, 27 de marzo de 2014

Algo que aun es un misterio

Puerto Rico, 1995. Un misterio recorre los campos, atemorizando a los locales: algo está acabando con la vida de los animales de granja por docenas.

Algunos aparecen sin una oreja, sin la lengua, sin el rabo. Todos presentan una mordedura en el cuello, como de vampiro, pero de un solo orificio, según retrata un artículo publicado en BBCMundo.

El rasgo más característico, sin embargo, es que el "asesino" les saca toda la sangre.

¿Es un ave, un perro, un mutante, un extraterrestre?

Es el Chupacabras.

La leyenda del Chupacabras ha alimentado la imaginación popular latinoamericana durante las últimas tres décadas.

En 1974 comenzaron a circular informaciones de animales muertos en extrañas circunstancias en varias ciudades de Estados Unidos.

Un año más tarde, casos similares se produjeron en Puerto Rico. La autoría de los hechos se atribuyó a un monstruo entonces bautizado como "El Vampiro de Moca".

Otras fuentes hablan de registros más antiguos, que datan del siglo XIX, pero son los años noventa los que marcan el nacimiento de este espanto en su versión moderna.

Todo comenzó con la muerte de cabras primero, y de otros animales de granja después, en dos poblados de Puerto Rico: Orocovis y Morovis.

El modus operandi no parecía propio de ninguna criatura conocida, incluido el hombre: la extracción de la sangre, el orificio en el cuello, el proceder silencioso.

Sin embargo, pasarían algunos meses antes de que el Chupacabras comenzara a tomar forma. Esto corrió por cuenta de un ama de casa puertorriqueña, que lo describió como una especie de canguro, de poco más de un metro de alto, con colmillos afilados y alas en la espalda.

La imagen se difundió pronto en internet, y los medios de comunicación no tardaron en darle nombre al "fenómeno", que pronto ganó fama y trascendió las fronteras de Puerto Rico.

Mientras tanto, la policía se lanzó a la busca del extraño animal. Una y otra vez regresó con las manos vacías.

Entretanto, se reportaron apariciones del Chupacabras en comunidades latinas de Estados Unidos y en México en 1996, en Brasil en 1997 y en Chile en 2000, entre otras.

Tampoco allí los científicos alcanzaron una conclusión satisfactoria. Se habló de perros o monos, quizás una nueva especie con hábitos alimenticios modificados. Pero nada parecía terminante.



Lo que la ciencia no pudo explicar, lo suplió la imaginación.

Con cada nueva aparición del Chupacabras, se tejieron nuevas especulaciones e hipótesis.

En línea con los científicos, algunos creen que, efectivamente, se trata de un animal. Pero la historia no termina ahí: estas personas lo creen el resultado de una mutación natural, un engendro producto de la contaminación o el repugnante resultado de un experimento científico secreto.

También hay quien piensa que se trata de un animal prehistórico que sobrevive hasta nuestros días.

Otros atribuyen las extrañas muertes a grupos satánicos que efectuaban rituales sangrientos. Terceros van más allá y dicen que el Chupacabras es el demonio mismo, e incluso señalan que deja un olor a azufre a su paso.

Están quienes lo asocian con extraterrestres.


Los comerciantes obtienen beneficios
Para el sector comercial el Chupacabras es, con distancia, un asunto muy terrenal. La propagación de la leyenda dio la oportunidad a muchos de hacer negocio. Llaveros, camisetas, toda clase de recuerdos y hasta paseos turísticos se han vendido donde los supuestos ataques del Chupacabras tuvieron lugar.

Hubo casos en Argentina también
Una serie de misteriosas muertes de ganado en 2002 tuvo intrigados a sus propietarios y a la comunidad científica de la provincia de La Pampa, en el centro de Argentina, a unos 400 kilómetros al oeste de Buenos Aires.

Llamó la atención que, en muchos casos, los cuadrúpedos fueron mutilados.


Nace el mito en Puerto Rico

El mito tuvo su origen en la isla de Puerto Rico. Se cuenta que existe en México, América Central y América del Sur, en países como Costa Rica, México, Bolivia, Ecuador, Argentina y Brasil.

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